En fin, que estaba cerca del techo, bien arriba, entre montañas y nubes y la verdad es que no me acordé de nadie. Tiré un par de fotos porque intuía que difícilmente en mi vida volvería a ver cosa como la que estaba viendo y, además, después de tanta foto sin gracia y de denuncia, este blog se merece ("se merece ser campeón, ponga huevo...") un poco de nivel, de poesía gráfica, de altura, eso, de altura.


